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lunes, 30 de junio de 2025

En los Tacones de Mamá: Un Día Inesperado para Daniel y Dolores


En los Tacones de Mamá: Un Día Inesperado para Daniel y Dolores

Dolores, la mamá de Daniel, era un torbellino de energía y responsabilidades. Siempre corriendo: el trabajo, la casa, las tareas de la escuela, las llamadas del director por las travesuras de su hijo... Para Daniel, de unos ocho años, su mamá era un misterio. Una figura constante, sí, pero siempre ocupada, siempre con prisa. "Mamá, ¿podemos jugar?", "Mamá, ¿me acompañas?", "¿Por qué siempre estás ocupada?", eran preguntas que rara vez obtenían más que un "Ahora no, cariño, mamá tiene mucho que hacer". Daniel, con esa inocencia infantil que no comprende las complejidades del mundo adulto, simplemente no entendía por qué su mamá nunca "tenía tiempo" para él.

Por su parte, Dolores amaba a su hijo más que a nada en el mundo, pero la presión de la vida, las exigencias de su día a día, la tenían al límite. Soñaba con un momento de paz, con tener "ayuda" en casa, con que alguien entendiera el enorme peso que llevaba sobre sus hombros. A veces, en un suspiro cansado, pensaba: "Si Daniel pudiera entender un día lo que es ser yo, quizás valoraría más las cosas".

El Hada de las Bromas, pareció escuchar esos pensamientos cruzados. Una mañana, sin previo aviso, mientras Daniel se desperezaba y Dolores preparaba el desayuno a toda prisa, un ligero temblor recorrió la casa. No un terremoto, sino una vibración sutil, casi un escalofrío en el aire.

Cuando Daniel abrió los ojos por completo, el mundo se veía diferente. Sus manos eran más grandes, su cuerpo se sentía... adulto. Corrió al espejo del pasillo, y el reflejo que le devolvió fue el de su propia madre. Con su cabello peinado y sus ojos expresivos, su figura femenina. ¡Era mamá! ¡Estaba en el cuerpo de su mamá!

Al mismo tiempo, en la cocina, Dolores sintió un nudo en el estómago. Sus manos, antes hábiles con la sartén, ahora eran pequeñas y regordetas. Su voz, que solía resonar con autoridad, salió como un chillido infantil. Cuando se vio en el reflejo de la ventana, lo que vio fue a su hijo, Daniel, con su pijama de superhéroes y sus ojos de asombro.

El pánico se apoderó de ambos. Gritos, exclamaciones, un "¡Mamá, soy tú!" y un "¡Daniel, soy tu!". El caos era total. Pero entonces, una extraña calma los invadió. La realidad era innegable. Habían intercambiado cuerpos.

La voz de una narradora, como si de una película se tratara, resonó en sus mentes: "En un giro inesperado del destino, Daniel se encuentra... ¡En los Tacones de Mamá!"

El día que siguió fue una odisea de descubrimientos. Daniel, ahora en el cuerpo de Dolores, tuvo que enfrentarse a la alarma del reloj que sonaba sin piedad, a la complejidad de la cafetera, al apuro de vestirse con ropa que se sentía extraña y al peso de un bolso lleno de cosas incomprensibles. Se dio cuenta de que "ser mamá" no era solo dar órdenes o besar las rodillas raspadas. Era una carrera contra el tiempo, una lista interminable de tareas, y una constante preocupación por todo y por todos. Sentía el cansancio en sus "nuevos" pies, la presión en su "nueva" cabeza. Y lo más asombroso, el amor incondicional que Dolores sentía por él, un amor que ahora, desde ese cuerpo, podía sentir con una intensidad arrolladora.

Dolores, por su parte, en el cuerpo de Daniel, experimentó la libertad de no tener que preocuparse por las cuentas o el trabajo. Pero también descubrió el aburrimiento de las clases, la frustración de no ser escuchado por los adultos, la intensidad de los pequeños dramas infantiles. Se dio cuenta de lo aburrida que a veces era la escuela para su hijo, la necesidad de jugar, la inocencia con la que él veía el mundo. Y sintió una punzada de culpa por las veces que no había tenido tiempo para sus preguntas.

Al final del día, agotados y con una perspectiva completamente nueva, se miraron. Ya no había quejas, ni reproches. Solo una comprensión mutua. Daniel, desde los "tacones" de su madre, había aprendido el inmenso amor y el sacrificio diario que ella hacía por él. Dolores, desde la inocencia de su hijo, había recordado la importancia de las pequeñas alegrías y la necesidad de atención.

Quizás no regresarían a sus cuerpos de inmediato, pero una cosa era segura: su relación había cambiado para siempre. Ambos habían caminado "en los tacones" del otro, y ese viaje los había unido de una manera que ninguna discusión, ninguna travesura, habría podido lograr.

FIN

Comentar no te cuesta mas que un minuto de tu tiempo y motivas al creador

(Creo que hice esta historia muy blanca, pero no quiero manchar la imagen de una de mis casas cinematográficas mas amadas Pixar)

martes, 17 de junio de 2025

Un día en una escuela de la Ciudad de México

 


La Lección del Espejo: Un Día Inolvidable en los Pasillos de la CDMX

El sol de la Ciudad de México se colaba por los ventanales de nuestra escuela, prometiendo un día más, rutinario y lleno de las habituales burlas. Éramos la clase problema, al menos en lo que a convivencia se refería. Los chicos, con esa prepotencia juvenil que nos creíamos invencibles, no perdíamos oportunidad para reírnos de las chicas: de sus uniformes de falda, de sus "sensiblerías", de todo lo que nos parecía diferente y, por ende, gracioso. Nuestra maestra, Jimena, una mujer de mirada penetrante y paciencia infinita, nos había advertido mil veces, pero sus palabras parecían rebotar en nuestra burbuja de inconsciencia.

Aquel lunes, sin embargo, el aire se sentía diferente. La Maestra Jimena entró al salón con una sonrisa inusual, una que no llegaba a sus ojos pero que prometía algo grande, algo que jamás olvidaríamos. "Chicos y chicas," comenzó, su voz resonando con una calma que nos puso los pelos de punta, "hoy no tendremos clase de matemáticas. Hoy haremos un experimento social. Uno que, espero, cambie su perspectiva para siempre."

Un murmullo de emoción y confusión llenó el aula. ¿Experimento social? ¿Qué tontería se le habría ocurrido ahora? Pero antes de que pudiéramos formular la primera pregunta sarcástica, la Maestra Jimena sacó de un maletín una pequeña botella de cristal con un líquido verdoso que liberaba un vapor casi imperceptible. "No se preocupen, es inofensivo," dijo con una leve sonrisa. "Solo un pequeño catalizador."

Lo siguiente fue como un sueño extraño. El aire se volvió denso por un instante, y una sensación de hormigueo nos recorrió el cuerpo. Algunos tosimos, otros se frotaron los ojos. Cuando la niebla se disipó y pudimos vernos claramente, un grito ahogado se escapó de la garganta de uno de mis compañeros. Lo miré, y lo que vi me heló la sangre... era su rostro, el contorno de su cuerpo. Era él, sí, pero era una versión femenina de él mismo.

Mi corazón se disparó. Con un miedo repentino, bajé la mirada hacia mi propio cuerpo y un escalofrío me recorrió de pies a cabeza. Mis manos, mis brazos... se veían más delgados, más delicados. Corrí al pequeño espejo que mi compañera Valeria usaba para retocarse. Lo que me devolvió el reflejo fue un impacto. ¡Era yo! Pero mi cabello era más largo, mi rostro más suave, mis facciones más finas. Tenía aun mi uniforme de chico, la camisa blanca y los pantalones grises, pero ahora colgaban extrañamente sobre mis nuevas curvas. Me había convertido en la versión femenina de mí mismo. Y no era el único. Mis compañeros masculinos se retorcían en sus asientos, viéndose en el cuerpo de una chica, pero con sus uniformes de chico. Y las chicas... oh, las chicas se veían en cuerpos masculinos, con sus faldas y blusas.

El caos se desató. Gritos, exclamaciones, risas nerviosas y alguna que otra lágrima. "¡Maestra Jimena! ¿Qué nos hizo?", exclamó una voz que reconocí como la de Mariana, pero que ahora sonaba grave y profunda.

La Maestra Jimena levantó una mano, silenciándonos. "Calma. Esto es temporal. Estarán así por el resto del horario escolar." La noticia cayó como un balde de agua fría. ¿Todo el día? ¿Con esto puesto? Nos miramos unos a otros, un mosaico de uniformes desajustados y cuerpos ajenos. "Y para recordar este día, este momento de comprensión," continuó ella, con una seriedad que nos obligó a escuchar, "nos tomaremos una foto. Chicos, ahora en cuerpos de chicas, pero con sus uniformes masculinos. Y chicas, en cuerpos de chicos, con sus faldas y blusas. Una imagen que hablará más que mil palabras."

El impacto de sus palabras nos golpeó con la fuerza de un rayo. De repente, la vergüenza, la confusión y un extraño atisbo de entendimiento comenzaron a mezclarse en el aire. La Maestra Jimena sacó su teléfono. Nos acomodamos, algunos riendo, otros visiblemente incómodos, pero todos obedeciendo.

La imagen que capturó ese día, la que ahora ves, es mucho más que una simple fotografía escolar. Es el testimonio mudo de una de las lecciones más profundas y transformadoras que jamás recibimos. Fue el día en que, por fin, comenzamos a entender lo que significaba estar en los zapatos (y el uniforme) del otro. El día en que el reflejo nos mostró la verdad de la empatía. Y el día en que, sin darnos cuenta, empezamos a escribir una nueva historia.


viernes, 31 de marzo de 2017

Gantz

Lo Siento, queria subir material este fin de semana, pero los de mi trabajo decidieron que no habia tiempo para descansar por que hay que sacar un trabajo antes de semana santa
Así que les pido un poco mas de paciencia.
Mientras les dejo esto que encontre.
El Manga de Gantz es extraordinario, lleno de accion y giros.
Yo lo recomiendo mucho.
Pero estas paginas habla un poco del tem TG
mejor leanlo y espero sus opiniones.
Gracias.
Alexa


































viernes, 1 de enero de 2016

Una pequeña Historia de año nuevo

2015 noche vieja, estamos a unas horas de cambiar de año, es algo que pasa cada año ¿no? pero este año, quizá fuera algo distinto, un año donde el primer deseo del año se cumpliera, al momento de chocar las copas y hacer la cuenta regresiva 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4... en ese momento pedir un deseo con todo el corazón, con la esperanza que se cumpliera, este es el caso de Alejandro, que a 2 segundos de que terminara el año, pidió que pudiera ser alguien distinto, sin tener que dañ...ar a nadie, Alejandro, aunque siempre ha sido consiente de que es varón, su sueño es vivir la vida como una chica, ya pasando lo 40, ha vivido como varón normalmente, se caso pero no tuvo hijos, ahora esta pidiendo su deseo mas profundo que es ser una chica de 18 años.
Siempre que Alejandro leyó entre secretos y a escondidas las historias de cambio de genero o de cambios de cuerpos, en la mayoría de las veces alguien salía perjudicado, y ese no era el deseo de Alejandro.
Esa noche, pidió que de alguna manera el pudiera ser una chica, sin dañar a nadie.
Cuando el reloj llego a las 11:59'59 termino de pedir el deseo. iba a brindar cuando, se sintió como en un vórtice, de pronto abrió los ojos y ahí estaba el, brindando, vio a su padres, y el se vio con un lindo vestido rojo, unas mallas blancas y zapatos de tacón rojos, trato de no gritar pero quería verse en un espejo.
Pero empezaron los abrazos y gritaron feliz 1995, no lo podía creer, sus padres se veían muy jóvenes, su hermano era aun un chico, y no vio a la esposa de su hermano.
Su papa llego y le dio un beso diciéndole Hija, muchas felicidades, que esta año seas muy feliz, Alejandro, le devolvió el beso y le dijo Gracias papa, no sabes cuanto lo soy.
Su mama le dijo Alejandra, hija, se que este año te vas a estudiar a Londres, pero no puedo evitar llorar y esperar que regreses muy pronto.
Su hermano solo la abrazo y le dio un beso desganado.
Papa; mama, permítanme un segundo, voy al baño.
Alejandro, entro al baño y se vio, era el, pero con facciones mas refinadas, un cuerpo delgado, pero bien formado, unos pechos que quizá fueran copa B o quizá hasta C.
Sus piernas, y sus zapatos, eran hermosos, no sabía como agradecer esto que le estaba pasando, a Dios, al Universo, pero era real, el era una chica de 18 años a punto de empezar a vivir una vida extraordinaria.
Prometió que desde ese año haría obras buenas y daría gracias por lo que le había pasado.
Bien por Alejandra, que ahora tiene lo que siempre deseo, todos los demás tendremos la suficiente fe para lograr nuestros sueños.
FIN

Esta es una pequeña historia que se me ocurrió para el fin del año, espero que les haya gustado y como siempre sus comentarios y likes son bien recibidos.
Les deseo feliz 2016.
Alexa Padme Clone

sábado, 20 de septiembre de 2014

Historias con Sailor Moon

Hoy les traigo unas historias con personajes de Sailor Moon, ojala les gusten y comenten.
A mi me encanta Sailor Mercury y quiero un Body Suit como ese aun que me saliera muy caro.
Ademas en esta versión de Sailor Moon Crystal la dibujan aun mas hermosa.