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sábado, 28 de febrero de 2026

La historia de Bon Kurei Parte 1

 





Bentham, mejor conocido como Bon Kurei, se encontraba en medio de una nada absoluta. Un vacío blanco, infinito y carente de brisa, donde el único sonido era el eco de una voz que parecía ser todas las voces al mismo tiempo: un tono que no distinguía entre lo masculino y lo femenino, flotando en la ambigüedad total.

—"El tejido de las realidades se desgarra, Cisne,"— retumbó la voz desde ningún lugar. —"Tu habilidad no es un simple truco de circo; es la llave para parchar las grietas del multiverso. Si quieres salvar lo que conoces, deberás ser otros, en otros tiempos y otros lugares."

Bon Kurei, aunque desconcertado, no pudo evitar que una chispa de emoción recorriera su cuerpo. Como maestro del arte del disfraz y usuario de la Mane Mane no Mi, la idea de interpretar papeles en escenarios desconocidos le resultaba fascinante.

—"¡Un escenario que abarca toda la existencia! ¡Qué vrai espectáculo!"— exclamó, haciendo una pose dramática.

La voz le indicó su primera tarea. No sería difícil, pues ya guardaba esa apariencia en su memoria táctil. Debía convertirse en la navegante de los Sombrero de Paja, Nami, pero con un propósito que iba más allá de un simple engaño.

Bon Kurei llevó su mano derecha a su rostro, rozando su mejilla con la palma. El cambio fue instantáneo y fluido. Sus rasgos toscos se suavizaron, su estatura se ajustó y su piel se volvió delicada. En segundos, frente al ente invisible, ya no estaba el okama de Impel Down, sino una versión radiante de Nami.

Como era su costumbre, Bentham no pudo evitar admirar el resultado. Con una sonrisa coqueta y un brillo de satisfacción en los ojos, comenzó a reconocer su nueva forma. Sin embargo, antes de que pudiera decir una palabra, el entorno cambió de nuevo. El ser ambiguo materializó sobre su nuevo cuerpo la vestimenta habitual de Nami, pero ajustado a la imponente figura que ahora portaba.

—"Tu misión comienza en casa,"— sentenció la voz mientras el vapor comenzaba a rodear a Bon Kurei. —"Arregla el primer nudo de la historia."

Bentham, en el cuerpo de Nami, sintió el peso de la responsabilidad y, sobre todo, el ajuste perfecto de su nuevo atuendo mientras se preparaba para ser transportado al primer punto de quiebre.


Bentham, ahora bajo la apariencia impecable de Nami, sintió cómo el vacío blanco se disolvía para dar paso al calor del sol y al aroma a salitre del Thousand Sunny. La transformación era perfecta: desde la vibrante cabellera naranja hasta el tatuaje en su hombro izquierdo; incluso la sensación de ligereza en sus movimientos era idéntica a la de la navegante.

—"Recuerda, Cisne,"— resonó la voz del ser en su mente, —"en esta línea temporal, la bondad de Nami es el veneno. Un niño perdido en el próximo puerto pedirá su ayuda. Si ella accede, el efecto dominó llevará a la tripulación a una trampa de la que no hay retorno. Tu misión es ser la 'Nami' que dice 'no'."

Bon Kurei se miró las manos, ahora delicadas y femeninas, y ajustó el escote de su atuendo con una sonrisa de suficiencia. En ese momento, la realidad terminó de asentarse. El barco estaba atracado en una isla bulliciosa. Al bajar a tierra firme con Luffy, Sanji y Chopper, un pequeño niño de ojos llorosos se acercó corriendo, tironeando de la pierna de "Nami".

—"¡Por favor, señorita! ¡Mi hermana está atrapada en las cuevas del norte! ¡Nadie quiere ayudarme!"— suplicó el pequeño.

Luffy y Chopper se detuvieron de inmediato, con los ojos brillando de determinación para ayudar, pero Bentham sintió el peso de su misión. Sabía que debía actuar rápido antes de que el instinto de los Mujiwaras tomara el control.

Con un movimiento fluido y una expresión de fría indiferencia que rara vez se veía en la verdadera Nami, Bentham se soltó del agarre del niño.

—"Lo siento, pequeño, pero no tenemos tiempo para juegos de rescatistas,"— dijo con una voz que imitaba a la perfección el tono de Nami, pero con un filo de pragmatismo cortante. —"Tenemos suministros que comprar y una ruta que seguir. No podemos arriesgar el barco por un descuido de tu parte."



—"¡Pero Nami!"— exclamó Chopper, horrorizado. —"¡Está sufriendo!"

Sanji, aunque confundido por la actitud de su "Nami-san", se quedó callado, buscando una explicación en el rostro de la chica. Bentham, como el maestro de la actuación que era, sabía que no bastaba con ser cruel; debía convencerlos de que era por el bien de todos. Se llevó una mano a la cadera y suspiró con fingido cansancio.

—"Escuchen bien,"— dijo dirigiéndose a sus compañeros mientras caminaba hacia el mercado sin mirar atrás, —"este puerto es famoso por usar niños como carnada para atraer a piratas confiados. Si vamos a esas cuevas, seremos nosotros los que terminaremos en una jaula, y yo no pienso perder el Sunny ni nuestras vidas por un impulso. Si realmente queremos ayudar, lo haremos siendo inteligentes y completando nuestra misión primero. Es mi deber como navegante mantenernos a salvo, aunque eso me haga ver como la mala de la historia."

Luffy miró al niño y luego a "Nami". La lógica de Bentham, disfrazada de la cautela que Nami solía tener con el dinero y la seguridad, sembró la duda necesaria. Los Sombrero de Paja, aunque con el corazón pesado, decidieron seguir a su navegante, confiando en que ella siempre tenía un plan mayor para protegerlos.

Bentham sonrió internamente. Había logrado el primer cambio en la continuidad. Mientras caminaba, sintió el roce de su ropa y el peso de su nueva figura, disfrutando de la ironía: estaba salvando a sus amigos siendo la versión más egoísta de la mujer que ellos tanto querían.

—"El espectáculo debe continuar,"— pensó para sí mismo, manteniendo el porte elegante de Nami mientras el niño desaparecía entre la multitud, evitando así el inicio del fin.

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El vacío blanco volvió a cerrarse sobre Bentham tan pronto como la misión en el puerto quedó atrás. Al recuperar la consciencia en esa nada infinita, se encontró de nuevo frente a la presencia cuya voz vibraba en sus propios huesos.

"Bien hecho, mi pequeño Cisne,"— sentenció el ser, y aunque no tenía rostro, Bon Kurei pudo sentir una especie de aprobación cálida. —"Si no hubieras actuado con esa frialdad necesaria, el fin de este mundo hubiera sido inevitable. Ese niño no era lo que parecía, y tu negativa cortó los hilos de una tragedia que habría consumido incluso al futuro Rey de los Piratas."

Bon Kurei, aún habitando el cuerpo de Nami, hizo una reverencia dramática, dejando que su cabello naranja rozara el suelo blanco.



—"¡Un sacrificio necesario para que la amistad florezca en el mañana! ¡Aunque me duela el corazón de navegante, la función debe continuar!"— exclamó con el tono melodioso de la chica, pero con los gestos exagerados que delataban su verdadera esencia.

"No te explicaré detalladamente los efectos que has logrado evitar,"— continuó la voz, —"pero ten por seguro que siempre será por el bien de la realidad que te envió. Espero que sigas así, actuando de la mejor manera; sé que está en tu naturaleza ser el protector entre las sombras."

Bentham se puso de pie, admirando una última vez sus manos delicadas y el atuendo de cisne que el ser le había otorgado sobre el cuerpo de Nami. Sentía una mezcla de orgullo y melancolía; ser otro era su mayor talento, pero ser el salvador de sus amigos a través del engaño era un papel que jamás imaginó interpretar.

"Prepárate, Bentham,"— advirtió el ente mientras la luz blanca comenzaba a parpadear con destellos de colores que Bon Kurei no reconocía. —"La siguiente fractura no está en tu océano, ni en tu mundo. Las reglas de la física y la magia cambiarán. Tu próxima piel no te resultará familiar."

El cuerpo de "Nami" comenzó a disolverse en partículas de luz, mientras Bon Kurei se preparaba mentalmente para dejar atrás la comodidad de lo conocido y adentrarse en lo profundo del multiverso.





En esta ocasión te mandara a un Mundo al que llamo jujutsu Kaisen, y personificaras a una chica llamada Nobara Kugisaki, los datos de ella estarán en tu cabeza una vez que diga yo que comience la misión.

Primero te transformaras en ella. tendrás una hora para conocer tu cuerpo, Con Nami no lo hicimos por que ya lo conocías bastante bien.

También tendrás pleno conocimiento de ella y sus compañeros, asi podrás hacer una personificación perfecta.

Después te daré su vestimenta habitual. 

Tu misión en esta ocasión será evitar que tu Compañero Yuji Itadory salga con una hermosa chica que conoció ayer, el aun es inexperto tanto en el amor como en la hechicería, y esta mujer es una hechicera que le hará daño a futuro.

Nadie se dará cuenta Ni Goyo, por que el esta lejos de la ciudad.

Así que usa tus encantos femeninos para tratar de atraerlo y alejarlo de esa mujer

Bentham sintió cómo la esencia de Nami se desvanecía, dejando su espíritu flotando nuevamente en el vacío blanco. De pronto, una ráfaga de información golpeó su mente: nombres, técnicas de hechicería, recuerdos de una infancia en el campo y la sensación de un martillo y clavos en las manos. Nobara Kugisaki. Ahora sabía quién era ella, su orgullo, su fuerza y su estilo inconfundible.

—"Jujutsu Kaisen... un mundo de maldiciones y energía oscura,"— murmuró la voz del ser. —"Tu objetivo es Yuji Itadori. Una hechicera astuta intenta acercarse a él bajo el disfraz de un romance inocente. Si permites que esa cita ocurra, el daño a su alma será irreversible. Tienes una hora para adaptarte a esta nueva piel antes de lanzarte al escenario."

La Transformación

Bon Kurei llevó su mano al rostro. El cambio fue radicalmente distinto al de Nami. Sintió cómo su estructura ósea se volvía más compacta y atlética. Su cabello naranja vibrante cambió a un tono más castaño y corto, con un flequillo recto y decidido. Sus facciones se tornaron más juveniles pero con una expresión de astucia natural.

Al terminar, Bentham se miró en el reflejo del vacío. No solo era el cuerpo de Nobara; era su postura, su mirada desafiante y esa confianza absoluta en su propia belleza.

—"¡Oh, pero qué divina me veo!"— exclamó Bentham, ahora con la voz enérgica de Nobara, mientras daba una vuelta y posaba con elegancia. —"Este cuerpo tiene una fuerza interna... ¡se siente eléctrico!"






El Atuendo y la Misión

Tal como prometió el ser, la ropa de cisne desapareció para dar paso al uniforme del Colegio Técnico de Magia de Tokio: la chaqueta azul oscuro con el botón dorado, la falda a juego y el cinturón donde colgaba el porta-herramientas para sus clavos.

De un parpadeo, Bentham se encontró en las calles bulliciosas de Tokio, cerca de una estación de tren. A lo lejos, divisó a Yuji Itadori, quien lucía nervioso y emocionado, revisando su celular mientras esperaba a la misteriosa mujer.

—"Bien, Itadori-kun... veamos qué tan resistente eres a los encantos de una 'compañera' celosa,"— pensó Bentham con una sonrisa maliciosa, ajustándose la chaqueta del uniforme.

Bentham sabía que no podía simplemente prohibirle ir; tenía que ser más inteligente. Caminó hacia él con el paso firme y decidido de Nobara, fingiendo sorpresa al verlo.

—"¡Vaya, pero si es el tonto de Itadori!"— gritó, llamando su atención. —¿"Qué haces aquí parado con esa cara de despistado? ¿Acaso te olvidaste de que hoy me prometiste acompañarme a Ginza a revisar las nuevas colecciones? ¡No aceptaré un no por respuesta!"

Itadori se sobresaltó, confundido. —"¿Eh? ¿Nobara? Pero si yo no... yo tengo una cita con..."

Bentham se acercó a él, invadiendo su espacio personal con la confianza que Nobara solía tener, pero añadiendo ese toque de magnetismo que solo un maestro de la seducción como Bon Kurei podía proyectar. Se inclinó hacia él, fijando sus ojos castaños en los de Yuji, y le dio un pequeño golpe juguetón en el hombro.

—"¿Una cita? ¿Con quién? ¿Con alguna aparecida?"— Bentham soltó una risita burlona mientras se pasaba una mano por el cabello. —"Por favor, Yuji. Mira bien quién tienes enfrente. ¿De verdad vas a dejar plantada a la chica más espectacular del colegio por alguien que ni siquiera conoce tu técnica de combate? Vamos, hoy el día es mío... y tú vas a ser mi escolta."

Bentham notó cómo Itadori se sonrojaba, claramente descolocado por la actitud inusualmente "coqueta" pero dominante de su amiga. La misión de alejarlo de la hechicera oscura acababa de empezar.


Bentham, bajo la piel de Nobara, mantenía su postura firme mientras sostenía el brazo de Yuji. En ese momento, una mujer de apariencia serena pero con una mirada que escondía un filo peligroso se acercó: era Sachiko.

—"Vaya, Itadori-kun, no sabía que tenías una amiga tan... intensa,"— dijo Sachiko con una sonrisa forzada, midiendo a la supuesta Nobara de arriba abajo.



Bon Kurei sintió de inmediato la energía negativa que emanaba de ella. Como experto en el arte del engaño, reconoció a otra actriz en el escenario.

—"¿Intensa? ¡Cariño, soy espectacular!"— respondió Bentham con la voz de Nobara, soltando una carcajada llena de seguridad. —"Yuji y yo tenemos asuntos de vida o muerte que atender en las boutiques de Ginza. Algo que una 'desconocida' simplemente no entendería. Así que, si nos disculpas, el deber (y el estilo) nos llama."

Sachiko intentó replicar, pero la energía de Bentham era arrolladora. Con un movimiento elegante y decidido, Nobara-Bon prácticamente arrastró a un confundido y sonrojado Itadori lejos de la hechicera, dejándola sola en la acera, frustrada por haber perdido a su presa.

La Recompensa del Ser

Una vez que se alejaron lo suficiente, la voz del ser resonó suavemente solo en la cabeza de Bentham:

"Has cumplido, mi Cisne. Has roto el vínculo antes de que se formara. Como recompensa por tu eficacia, te concederé un 'tiempo fuera' de la misión. Diviértete en este mundo de telas y colores; por esta hora, no hay maldiciones, solo moda."



Bentham no necesitó que se lo dijeran dos veces. Sus ojos, ahora castaños, brillaron con una alegría desbordante.

—"¡Escucha bien, Itadori! ¡Hoy vas a ser el espectador del desfile más grande de tu vida!"— exclamó entusiasmado.

Entraron a la primera tienda de lujo. Bentham disfrutaba cada segundo de la experiencia de ser Nobara. Se probaba faldas plisadas, blusas de seda y abrigos de diseñador que resaltaban la figura atlética y femenina de la hechicera. En el probador, Bentham se miraba al espejo, posando con la gracia de una modelo y la fuerza de una guerrera, deleitándose con la suavidad de las telas sobre su nueva piel.

Para Yuji, era una tarde extraña pero divertida; veía a su amiga más animada que nunca, probándose atuendos que iban desde lo gótico hasta lo más elegante de la alta costura. Para Bentham, era la gloria. Cada cambio de ropa era una celebración de su identidad como artista de la transformación. Se sentía libre, poderosa y, sobre todo, fabulosa en ese cuerpo que no era suyo, pero que habitaba con una perfección absoluta.

Al salir de la última tienda, cargado de bolsas y con un Itadori agotado pero sonriente detrás de él, Bentham suspiró con satisfacción. Había salvado a un amigo y, en el proceso, había vivido el sueño de cualquier okama: un día de compras perfecto en el cuerpo de una chica con un gusto impecable.


CONTINUARÁ SI ASI LO PIDEN